Para esta ocasión, he trabajado con la arcilla polimérica.
He preparado un pequeño unicornio lleno de color y vitalidad. Es la primera vez que me aventuro a hacer algo de este tipo, y la verdad es que tiene su trabajo.
Su piel es de un místico y brillante blanco irisado.
Sus crines tienen el verde profundo de las hiedras y está cuajado de rosas que esparcen su dulce aroma allá por donde camina.
Sus cascos también están llenos de pequeñas florecillas de las cuales va dejando su esencia para descongelar el frío invierno y permitir que entre la estación floral.
Espero que os guste.
Saludos primaverales, Isa.







